The Digital Devil
Radiacion: Fallout a la española. Capitulo 1

En fin, ahí me veíais a mí. El bosque era frondoso y se veía un exuberante color verde por todas partes, excepto cuando mirabas arriba. Las copas de los árboles aún estaban chamuscadas por las ultimas rachas de lluvia acida y aunque la hierba estaba bien de nuevo, los arboles más altos estaban pelados y dejaban que el sol cayera sobre mí, siendo casi tan molesto como la lluvia acida. Conocéis esa sensación de calor que hace que te pique la nuca haciéndote creer que tienes un hormiguero entero subiéndote por la columna vertebral? Pues eso siento yo ahora.

Paso al lado de un árbol con bastante follaje y que proyecta una buena sombra, así que paro a descansar un rato. Dejo mi fusil Lee Enfield en el suelo con cuidado y después mi mochila para mirar el árbol con detenimiento. Era un roble enorme con un tronco gigantesco y grueso y suponía que debía llevar allí plantado ciento y algo años porque para que un roble alcance este tamaño necesitaría un mínimo de 50 años. Me siento y me dejo caer sobre el sólido tronco del árbol para luego sacar una botellita de “La Casera” de mi mochila para abrirla, guardarme el tapón y empezar a beber poco a poco. Miro el bosque que tengo alrededor y pienso en cosas que me decían en el pueblo sobre cómo era esta tierra antes de la guerra y la post-guerra.

Según contaban los antiguos libros y algunos mayores en el pueblo, decían que esta región que antes se llamaba Galicia, sufría numerosos problemas ecológicos y medioambientales. Árboles no autóctonos, incendios, contaminación… Parecía que este sitio estaba solo para recibir desastres naturales y catástrofes creadas por la ambición y estupidez humana. Y entonces vinieron las bombas y los vientos nucleares, aunque esta vez tuvimos suerte porque los vientos del norte llevaron la radiación al mar aunque quedó cerca de la costa y el viento del sur no pudo subir por las montañas, por lo que pudimos salvarnos… Durante un año. Al año siguiente empezaron a caer las primeras lluvias acidas, las cuales arrasaron cosechas y bosques enteros en poco tiempo. Sin embargo, la gente y la naturaleza acabaron imponiéndose a toda esta mierda que nos caía encima y los árboles “Autóctonos”, el eucalipto y el pino desaparecieron poco a poco hasta extinguirse al cabo de 5 años por su madrea tan endeble. Los arboles más robustos sobrevivieron a duras penas, pero la gente se conciencio de que con pocos árboles no iban a durar mucho. El retomar las viejas ideas celtas naturalistas y la idea de los recursos a largo plazo, hicieron posible la idea. Tras esto, al cabo de 125 años la región volvía a estar verde en su mayoría, aunque chamuscada por la lluvia ácida.

Mientras divagaba me doy cuenta de que hace un rato que me había acabado la gaseosa. Guardo la botella y me rasco la nuca por culpa de ese maldito picor a causa del sol y entonces es cuando la veo a lo lejos, entre los árboles. Una figura humana pasa fugazmente entre los árboles, haciendo que salten todas las alarmas en mi cabeza y agarre mi fusil como si fuera la única cosa que fuera a hacerme seguir viviendo en este sitio perdido… Y probablemente lo sea. Empecé a andar lentamente de árbol en árbol mirando en todas direcciones y escuchando todos los sonidos que llegaban a mis oídos. Sigo lentamente hasta que oigo un sonido débil y repetitivo, así que me tiro al suelo como si alguien me acabara de prender fuego. Me arrastro lentamente mientras pienso en que tendré que sacudir mi cazadora a conciencia para sacarle todo el polvo o lo que se le pegue de encima. Y por fin la veo, a lo lejos veo una figura humana que parece estar… cavando o enterrando algo. Si no, era alguien aficionado al Aerobic al aire libre.

Empuño el fusil y miro por la mirilla y consigo distinguir a la misteriosa caminante. Era una mujer joven con el pelo largo y que llevaba una gabardina larga de apariencia resistente. Me gustaba su estilo aunque la gabardina estaba bastante desgastada. Ahora que me fijaba, llevaba la cara pintada, lo cual denotaba que no era de los Hijos de Hércules y que disminuía enormemente las probabilidades de que me atacara o robara. Ah, y estaba cavando.

-Buf, al menos no es de los de siempre-suspiro aliviado.

Dejo de mirar a hurtadillas y me levanto para colgarme el fusil al hombro y avanzar con cautela. No quiero causarle una sorpresa mayúscula y acabar con un piercing en el cerebro accidentalmente, así que voy despacio y con las manos visibles hasta colocarme a una distancia prudencial de ella, momento en el que me miró de reojo:

-Haces bastante ruido, lo sabes? No te muevas.

Obedezco como el buen chico que soy, levanto las manos de propina y hasta le dirijo una sonrisilla amable como al que te dirige tu vecino los domingos cuando te lo encuentras en la puerta de la iglesia o la que le diriges a la chica que te gusta cuando pasa a tu lado, por si no te van las viejas religiones. Pero cuando veo que tiene un defensor de plasma en la mano y me está apuntando mi sonrisa se desvanece como un pedo en el viento. Cuando se da la vuelta puedo ver que tiene un cinturón de granadas y varios cartuchos de dinamita encima de una camisa roja y negra.

Lo primero que pensaría un hombre avezado y armado en mi situación sería rodar, placar, desarmar a la humilde señorita y después… Bueno, si se tercian las cosas ocurrirían cosas más personales, pero ahora no quiero pensar en eso. Quizás cuando esté en el bar del pueblo o en un lupanar, pero ahora no. Lo que se me ocurre ahora es en dialogar para salir de este embrollo y si necesita algo, pues ofrecer algo de ayuda.

-Menos mal, con esa sonrisa parecías gilipollas-dijo con cierto desdén

-Suelen decírmelo. Es lo que tiene tener esta cara.

Empieza a mirarme de arriba abajo como si mi madre acabara de descubrir que le he destrozado las macetas en las que planta xandria, solo que ella no me apuntaría con un arma tan devastadora. Entonces el emblema de mi cazadora capta su atención.

-Y eso?

-Es el emblema de mi grupo: Los soldados del Ancla Oxidada

-No he oído hablar de ellos

-Es que recientemente hemos empezado a ir a pueblos del interior a llevar ayuda

-Y que hacéis?

Dios, empiezan a pesarme los brazos. Si no tuviera un arma tan devastadora apuntándome seguro que no me cansaba tan rápido.

-Llevando medicinas, comida, agua… Lo que sea. Pero me dejé mi mochila junto al árbol en el que descansé.

Su tenaz mirada sería perfecta para un cobrador de deudas cuando tiene que desplumar hasta a un tipo más pobre que una rata, pero al final creo que ha funcionado y ella se apiada de mí. Baja el arma y por mi parte bajo los brazos, mas por el cansancio que porque haya dejado de amenazarme. Se enfunda el arma con cierto aire de superioridad, algo normal después de verme en una situación tan patética.

-Menudo pipiolo.

-Oye, yo no me esperaba esto.

Ella mira a un lado con desdén, pero súbitamente se le cambia la cara pasando a estar bastante sorprendida. Me agarra del brazo y me lleva detrás de un pedrusco.

-Hey, que tripa se te ha roto?

-Cállate, venga. Tenemos algo de compañía.

Señala a lo lejos y me concentro para ver de qué se trata. Un grupo de gente que parecía venir en esta dirección, por lo que saco mis prismáticos para examinarlos con más detalle. Eran 7 e iban armados, liderados por 2 vigías que miraban alrededor vigilando mientras algunos detrás hablaban entre ellos. Sus uniformes de apariencia pseudo-militar indicaban que eran de la Coruña.

-Han pasado bastantes patrullas por aquí últimamente-me susurró.-Así que les he plantado unas cuantas minas.

Sigo mirando en silencio hasta que ella me da unos golpecitos en el hombre y me hace un gesto para que le pase los prismáticos. Son una de mis posesiones mas preciadas, pero supongo que dejárselos un rato no hará daño, así que se los paso resignado y miro por la mirilla del fusil. Lo primero de lo que me percato al mirar es que tengo que reducir el aumento, y lo segundo es a la chica que estoy enfocando. La cara de esa mujer es bastante… peculiar. Aunque tuviera una expresión algo furiosa era casi como mirar a una pescadilla enfadada, ya que sus ojos casi sin brillo y ganas, además de algo saltones, daban esa impresión. Reduzco el aumento y miro al resto del grupo con cuidado pensando en que a lo mejor las minas no malograban todo su equipo.

Entonces ocurre, una explosión me pilla desprevenido y una nube marrón de tierra nubla mi campo de visión momentáneamente. Para cuando todo ha pasado, el pobre desgraciado esta en el suelo tirado con abundantes trozos de metralla clavados en el pecho y sin mandíbula. La explosión probablemente se la había arrancado de cuajo y ahora ese tipo se retorcía en el suelo como un pollo descabezado. Ella sin embargo disfruta de la comedia y se ríe entrecortadamente viendo como el grupo enemigo se desconcertaba y caminaba a ciegas en ese campo mortal. Otra vez una explosión me pilla desprevenido y miro a un lado del grupo para ver a un tipo tambaleándose con un montón de heridas en el pecho y un trozo de metralla enorme clavado en la ingle, del cual chorreaba un montón de sangre. Los que quedaban llevaba en ristre armas ligeras y apuntaban en todas direcciones con tal de encontrar a quien les haya hecho esto. Angelicos… Andaban con cuidado, como cuando han fregado y pasas andando por el sitio fregado andando como una bailarina de ballet. La mujer pez lo hacía e iba sola, andando lentamente hasta que 2 explosiones la borraron del mapa dejado desparramados sus restos por medio metro a la redonda. Eso me sorprendió mucho, al igual que las 3 siguientes explosiones que oí y que no pude ver.

Entonces solo quedó un chaval bastante joven, que apenas tendría 20 años y que se notaba que estaba bastante amedrentado por como miraba frenéticamente a los lados, como un gato cuando chasqueas mucho a su alrededor. Pero después de verle lloriquear unos 5 segundos, ese pobre chico salió corriendo por donde vino como cuando un niño sabe que se acabe la hora de clase. La humilde señorita soltó mis prismáticos algo enfadada.

-Joder, que se escapa!

-De eso me encargo yo, tranquila.

Salí de detrás de la roca y me puse en posición de tiro. Aquel chaval corría en dirección contraria y lo hacía bastante rápido, lo que suponía un reto el darle tal y como se movía. Mas aumento, apenas hay viento, contengo la respiración… El disparo resuena por todo el bosque y veo como el chico cae al suelo.

-Woah. Lo has matado?

-No, creo que le he dado en una pierna

Eso es porque se movía demasiado, pero ahora aprenderá a quedarse en su sitio cuando debe. Corro un poco hacia él y me coloco en posición otra vez mientras la chica me sigue con la mirada y se queda detrás de la piedra. A través de la mira veo que el objetivo se levanta, algo que agradezco pues así tendré un blanco más claro. Se incorpora y veo que el disparo le ha dado en la pantorrilla, algo que me hace pensar en que quizás necesito algo de prácticas o Pentazemin o Diazepan para matar los nervios. A veces me tiembla el pulso tanto que es irritante. Le disparo otra vez y le doy en la rodilla, algo que le hace pastar otra vez. Me cuelgo el fusil al hombro y me dirijo a la chica.

-Damos un paseo?

Seguro que pensáis “Menuda elegancia el llevar de paseo a una joven después de demostrarle tus cualidades de tiro al pato dejando lisiado a un jovencito tras una brutal masacre creada con explosivos y trampas”, pero os equivocáis. La diferencia básica entre esos desgraciados hechos trizas y yo es que tengo a alguien que sabe donde están las minas. Así que yo y la humilde señorita daremos un paseo por el jardín del diablo. Hermoso, a que si? Sigo la ruta segura que ella me marca y damos un rodeo bastante grande para llegar hasta la zona del incidente. Paso cerca de los trocitos crujientes y chamuscados de lo que antes era una persona y del tipo sin mandíbula, el cual me pega un pequeño susto al mirarlo.

Pocas veces había visto muertes tan violentas como estas, puesto que mi modus operandi era bastante sencillo y limpio para matar. Pero con nuestro “paquete” no era asi, ya que no tenía intención de matarlo. Seguimos el reguero de sangre que va dejando mientras se arrastra intentando huir de nosotros. Parecía un zombi de una vieja serie que vi hace mucho en DVD, y hasta resultaba cómico. Jadeaba y gimoteaba mientras se aferraba al suelo de su alrededor de manera frenética para escapar, pero desiste en cuanto nos ponemos delante de él. Sabe lo que va a pasar, se le nota en los ojos, pero está claro que no lo haré yo. El peligro que presiente este chaval es la chica que tengo a mi lado, y no sé si por miedo o por pedir auxilio, empieza a gritar como un descosido, algo que hace que a la humilde señorita le entre la risa floja.

-Grita lo que quieras, pringadillo. No creo que nadie venga a por ti aunque tuvieras un megáfono.

Ese pobre diablo no para de gritar, y lo hace de tal manera que parece que me van a reventar los tímpanos, así que decido darle el calmante más viejo del mundo: un buen culatazo. Eficaz y simple, el chico se calla y cae rendido, algo que me indica que probablemente muera desangrado dentro de un par de horas. La chica me mira y espero a que me dé las gracias, pero pasa ampliamente.

-Si esperabas que te diera las gracias, aguántate.

Siempre con lo mismo. Ya no me sorprende que me lo diga esta desconocida aniquiladora ni cualquier otra mujer que intento camelarme por mis medios, porque se imaginaran que un tipo como yo es capaz de poco. A día de hoy tienes que ser fuerte, tener muchas chapas, ser de fiar o ser influyente para ganarte algo, sino vas de calle y la mayoría de la gente pasara de ti ampliamente. Ya no sirven las palabras vacías como antaño, aunque hay gente que aun utiliza esa casi extinta técnica, como yo. Recargo el fusil con dos balas que llevo en el bolsillo de la cazadora y al cerrar el pestillo el sonido me indica que el arma vuelve a estar lista para la acción. Ella está examinando al lisiado, pero si me preguntara le diría que sigue vivo, aunque no por mucho tiempo. Deja de mirarlo y se enciende un pitillo con unas cerillas que lleva.

-Uf, menos mal que no lo has matado. Le necesito vivo.

-Por? Quieres una cita con este inválido del demonio? Si quieres a alguien entero, ya estoy yo aquí.

Su mirada de desprecio ya me es familiar en muchas caras, una mirada que decía claramente “Conmigo no durabas ni 2 segundos” que tanto me han dirigido muchas mujeres a lo largo de mi corta e insulsa vida. Yo al menos me considero un caballero por preguntar, y no como esos salvajes que agarran a la primera mujer que pillan por banda o secuestran a algunas y se dedican a hacer “allanamientos” con ella. Por eso las mujeres aprendieron a defenderse a base de bien y bastantes armas de tipos como esos y a día de hoy aunque siguen pasando cosas como esas, los que peor parados salen son los atacantes.

-Solo quiero para interrogarlo. Me pica la curiosidad.

-Ah, que quieres un jueguecito de Vudú… En ese caso llevémoslo a un sitio.

Agarro al chaval por los brazos y ella por la cadera para llevarlo hasta el sitio donde había dejado mis cosas. Rebusco entre varios de los objetos auxiliares de mi mochila hasta encontrar lo que quería: una cuerda bastante larga para atar a ese tipejo al tronco del árbol por si se le ocurría hacer alguna categoría paralímpica.

-Gracias por echarme un cable.

-Mejor dicho, una cuerda.

Menudo chiste más malo acabo de soltar, y no hace falta decirlo, ya que ella me mira de la misma manera que si le hubieran abierto una fosa séptica delante de las narices. Decido borrar de mi cara esa sonrisa estúpida y automática que me aparece después de cada chiste. Justo entonces el chaval empieza a gruñir débilmente, indicando que se va a despertar dentro de poco.

-Debo de haberle dado muy flojo, pero así mejor. Podría haberse quedado así hasta morir desangrado.

-En fin, me esforzaré con él para sacarle información.

-Ah, es verdad. Mira en mi mochila.

-Por?

-Encontrarás cosas con las que jugar. Pásatelo bien

Me alejo del área de juegos y saco una cajita de chicles que llevo en uno de los bolsillos del pantalón, y aunque tengan más de 100 años siguen sabiendo bien, aunque no podemos quejarnos por lo que comemos o tenemos como hacia la mayoría de la gente de antaño. Tenemos que agarrarnos a lo primero que hay sea lo que sea para comer, luchar o vivir con tal de seguir adelante.

Ahora intento pensar en otra cosa para evitar escuchar los gritos del chaval, porque al paso que vamos necesitaremos una habitación insonorizada. Bastante tiempo después la humilde señorita vuelve aunque con muchísimas y evidentes manchas de sangre por encima.

-Le has sacado lo que querías?

-Sí, aparte de unas cuantas cosas más que le sobraban en el cuerpo.

Tiro el chicle al suelo sabiendo bien que las hormigas darán buena cuenta de él. Ando hacia el árbol en el que está el chico y le miro antes de coger mi mochila, sabiendo que las hormigas y algunas cosas más de la zona también darán buena cuenta de él.

-No vas a hacer nada con él? Aunque esté…-me compadezco de este pobre chaval mientras le miro. Sus heridas, la sangre, los huesos rotos evidentes bajo la carne, las manchas de sangre seca en el tronco del árbol…- Aunque esté así, aún está vivo y podemos curarlo.

-Si quieres ser piadoso, pégale un tiro. No te digo más.

Vaya, me gusta que utilice técnicas de la vieja escuela, aunque sea un tanto dura conmigo. Dudo un poco al mirar al chico y creo que debería hacer lo correcto y rematarlo por piedad y así ahorrarle unas cuantas horas de sufrimiento. Saco mi .357 y le apunto a la cabeza, justo entre los ojos para asegurarme de que sintiera lo menos posible para que lo último que le pase por la cabeza pase desapercibido para él. Le disparo y se desploma, algo que me alivia un poco mientras me enfundo el revólver y luego le desato para guardarme la cuerda de nuevo. Sin embargo, el cadáver va a atraer a los animales y quizás a otras cosas, así que lo dejaremos allí pues no tendría sentido enterrarlo. Nos vamos del lugar con cierta parsimonia, aunque yo no dejo de mirar atrás cada cierto tiempo.

-Ahora creo que es hora de intentar tener una conversación normal.

-Eh?

-Sí, antes de que hicieras volar a esos tipos al infinito y mas allá deberíamos al menos habernos presentado, de donde somos y todo eso.

-Es verdad, pero ya sabes lo que pasa cuando empiezas a masacrar patrullas enemigas y te dejas llevar…

Menudo angelito he ido a encontrarme en este bosque, porque mientras lo dice tiene un aire alegre y una sonrisa difícil de describir. Veré a ver que puedo sacarle.

-Bien, al margen de la masacre anterior, me llamo Sam y vengo de un pueblo costero llamado Rianxo. Soy miembro de los Soldados del Ancla Oxidada.

-Eres soldado? Esa palabra solo sale en los libros de historia o solo la dicen unos pocos.

-No, no es eso. Sé disparar y algunas cosas más, pero no soy un soldado estrictamente profesional. Me han destinado a pueblos del interior para que nuestra asociación pueda establecer puestos de ayuda y de control para ayudar a más poblaciones.

-No le importas mucho a tus colegas.

Eso mismo pienso yo, puesto que en el pueblo pasan bastante de mí, pero soy más que capaz. Aunque claro, no creo que sea gran cosa comparada con otra gente.

-Chica lista, pero eso poco importa. Yo vengo a hacer una cosa y ya está.

Me lanza una mirada de aprobación que creo que decía “No está mal, piltrafilla”. Dentro de lo que cabe, diría que es un halago.

-Y tú me cuentas tu vida y milagros o qué?

-Los milagros ya los has visto, así que solo me queda la vida. Me llamo Syl y soy de Lugo, por lo que pertenezco a la Hermandad Pétrea por nacimiento.

Había oído hablar de ellos en algunos informes de radio, y al parecer si eras respetuoso y mantenías las distancias eran bastante buenos contigo, aunque mantenían alto el nivel de sospecha ante los de fuera dado que estaban bastante cerca del territorio de los Hijos de Hércules. Mis superiores me recomendaron que debiera ir a hablar con ellos primero puesto que están bastante cerca y no dejar a una población floreciente sin un suministro de ayuda por si las cosas se ponen difíciles. Así que una vez acordado con el líder que mis compañeros podrían ir allí, el equipo de desplazamiento iría allí para montar un puesto básico.

-Podrías llevarme allí? Me gustaría hablar con el líder de la ciudad.

-Para qué?

-Para que permita a la avanzadilla entrar en la ciudad y montar un puesto. No queremos entrar en casa de alguien sin invitación por si el anfitrión cree que no debemos estar allí.

-Bueno, si puedes llevar medicinas y comida entonces creo que lo tendrás bastante sobre seguro.

-Cuando establezcan el puesto llevarán muchos suministros y después llevarán cargamentos pequeños con regularidad a la ciudad una vez hayan establecido una ruta segura. Además, también irá personal médico, mecánicos y especialistas en combate.

Syl se lo piensa un poco, y no lo veo raro puesto que soy casi un completo desconocido para ella, aunque he podido caerle bien.

-No pierdes nada por intentarlo, aunque he de avisarte que pocas veces está disponible.

-Por? Tenéis muchas batallas que librar? Cosas que administrar?

-No, estudiando y enseñando. Te sorprenderá mucho cuando le veas, te lo aseguro.

Me pregunto a que se referirá con eso, pero lo único que espero es que tengan un buen sitio para dormir y que no me disparen, aunque me conformo con que no me disparen.

-Lo único que me sorprende es que me hayas convencido tan fácilmente. Normalmente no suelo ver tan bien a desconocidos.

-Si quieres desconfía un poco o amenázame. Te hará sentir mejor.

-Está bien… Si haces algo raro o armas jaleo, te meteré una granada por el culo.

Vaya, no se anda con chiquitas, pero es mejor así. Ahora pasa un poco del mediodía, pero el sol sigue bastante arriba en el cielo, haciendo que el picor que siento en el cuello se intensifique. Necesito una distracción pero ya, sino voy a dejarme el cuello en carne viva, así que saco una caja de gominolas secas de sabe dios cuando y empiezo a comer. Estaban duras como piedras, pero el sabor sigue siendo bueno, aunque no he probado gominolas con menos de 100 años de edad. Le ofrezco una a Syl y ella acepta.

-Iremos por un sitio fácil, oki?

Seguimos caminando hasta que salimos del bosque y llegamos a los restos de una autopista. Con esto, supongo que fácil lo define bastante bien.

Have you fed Night Mother, children?

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Goddam Aliens.

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Yo, i heard you like Necromancers…

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visc:

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Radiación: Fallout a la española. Prólogo

Bueno amigos, por donde queréis que empiece? Os hago una versión resumida o os cuento todo el rollo? En fin, supongo que mejor os lo explique todo desde el principio, sino a lo mejor no os hacéis a la idea. La cosa empezó con la guerra. Si, una guerra que lo reventó todo y mandó el mundo a tomar por culo. Pero seguro que os preguntareis como fue el rollo de la guerra… Bien, fue una puñetera guerra nuclear de todos contra todos. Las cabezas nucleares volaron por doquier y… Bueno, ya sabéis cuando eso pasa cuando esas bombas empiezan a caer. Sin embargo, en la antiguamente conocida como España solo cayeron 4. No sé si porque les importábamos poco al resto del mundo o si pensaban que 4 serían suficiente, pero cuantas menos nos reventaran, mejor. La gran traca reventó en 4 zonas distintas de este país del segundo mundo: Sur de Extremadura, Sur de Navarra, Castilla y León y Castilla la Mancha. Seguro que pensáis “Menuda suerte”, pero yo creo que el que las lanzó seguramente tenía la vista de un topo. Obviamente, la traca mató a muchísima gente, y mas tarde la radiación y la lluvia ácida a mas. Pero eso después de “Los cañonazos de la libertad”, claro. Veréis, con todo este rollo de las bombas normal que los políticos empezaran a decir que iban a controlarlo todo, pero el pueblo se olía a la legua que estaban haciendo las maletas para irse a sabe Dios donde, pero todo el mundo era consciente de una cosa: El mundo se había ido al carajo y eso no se podía solucionar. Por eso si se aplican las matemáticas se puede ver claramente que 800 personas furiosas pueden con 100 policías armados. La gente se moría por la contaminación y la radiación, así que los de mas abajo empezaron a subir las escaleras para acabar con los de más arriba. El ejercito no estaba por la labor de defender a unos tipos que solo hablaban y cuando empezaron los disturbios y los asesinatos, empezaron a desertar para volver a sus hogares y defender sus comunidades o familiares. Y este fue el fin del principio… A que es bonito? Ah, y si eres alguien de fuertes convicciones políticas y crees que esto está mal, escucha bien lo que te voy a decir: Ahora mismo, después de librarnos de ellos, muchas cosas han mejorado. Vale que haya violencia y cierto grado de inseguridad, pero ahora tenemos líderes y ellos si que hacen cosas aparte de hablar y robar.

Ya hemos pasado de la primera parte y ya se han sentado las bases. Como decía antes, limpiamos parte de la basura que teníamos por casa, pero alguna se quedó. De ellos hablaré desesperéis, así que no desesperéis, amiguitos. Tras esto, la radiación empezó a ser llevada por el viento, pero los que vivíamos en la periferia tuvimos muchísima suerte. Al estar rodeados de montañas, el viento no pudo transportar la radiación de manera eficiente, y tampoco la lluvia ácida, aunque claro que alguna llegó. Sin embargo en Galicia, Asturias, Cantabria, Euskadi, Aragón, parte de Cataluña, Valencia, Murcia y parte de Andalucía se salvaron de gran parte de la radiación y la lluvia. En cambio la mayor parte de la meseta central y el algarbe portugués se convirtieron en eriales radioactivos mas estériles que el útero de una menopausica. Sin embargo en el sur y el este lo tuvieron duro, ya que las sequías no les dejaron mucha agua limpia y la lluvia ácida les tocó de lleno. Sin embargo en el Norte estábamos bien en cuestión de recursos, pero mal de equipamiento, al contrario que en el Sur. En este marco, empezaron a surgir sociedades y asociaciones de carácter primitivo, como tribus. Con el tiempo, empezaron a convertirse en sociedades mas estructuradas o fuerzas armadas ambulantes dedicadas al saqueo de caravanas de comerciantes o viajeros. A pesar de los asaltantes, el comercio prosperó, pero en el norte teníamos una clara ventaja, ya que nuestra moneda de cambio era ilimitada… Pero solo al principio. Rápidamente en el mediterráneo se fijaron en el mar, ya que en las zonas del norte las áreas de pesca empezaban a dar claros signos de radiación. Así empezaron las relaciones entre noroeste y sudeste de la península, donde cada facción era casi como un nuevo país que se acababa de fundar. Sin embargo os estaréis preguntando que rayos pasó con el centro. Veréis, la radiación en su mayoría se asentó por las llanuras de la meseta dado que el viento no podía llevarla mas allá de las montañas y se dedicó a rebotar sin rumbo. Pero en medio de esta desesperada situación, sobrevivieron bastantes personas en algunos búnkeres subterráneos. Tras salir de esas ratoneras, unas escasas 100 mil personas salieron a la superficie y empezaron a desperdigarse por ese desierto radioactivo, pero bastantes se quedaron en lo que fue su antiguo hogar: Madrid.

Sin embargo, muchas cosas cambiaron aparte de la sociedad y la ley. La fauna en muchas zonas mutó dado a la radiación. Y no solo los animales, bastante gente que siguió viviendo en pueblos irradiados y que no murió por la radiación mutaron y se convirtieron en una amplia variedad de monstruos de feria. Y para colmo, por las calles de la derruida Madrid empezaron a pulular tímidamente bastantes robots hechos de mala manera con chatarra y algunas cosas mas. Empezó a extenderse por habla, carta y FM que alguien, un misterioso “Señor P” se había apoderado de Torrespaña y ahora lo utilizaba para comandar a sus tropas de robots por la zona y controlar a la población. Esta fue una de las primeras facciones que surgió en la península y como muchas otras, se quedó estancada en su zona de origen buscando la defensa antes que la búsqueda de recursos. Además, la tan temida economía cambió radicalmente y el dinero ya no valía para nada y empezó a utilizarse mas el truque, aunque con el tiempo surgió una “nueva moneda”, que eran tapones de botellas y corchos. Además, las profesiones mas practicadas y mas prestigiosas empezaron a cambiar conforme a las de antes de los petardos. Ahora o te unías a una facción y trabajabas para la comunidad, luchabas por ellos o les reparabas o te ibas por libre, y yendo por libre tenías pocas cosas para prosperar: mercenario, cazador, mercader, médico, camello o alquilar tu cuerpo temporalmente por un módico precio. Así empezó nuestra pequeña economía emergente y la gente empezaba a tener bastante trabajo viviendo por ellos mismos o ayudando a otros.

Bueno, amigos, amigas y personas de sexo indefinido que pueden estar interesados. De esto ya han pasado unos 150 años, y la situación se ha asentado y la radiación de las zonas periféricas se ha disipado bastante y en el centro ya no te conviertes en Edward Cullen después de dar un paseo. Sin embargo las cosas son bastante peligrosas con la cantidad de gente peligrosa que anda por ahi. No solo las facciones que buscan reclutamiento a la fuerza, sino los bandidos y grupos militares ambulantes, por no hablar de otras facciones que son mas sectas que otra cosa. Pero yo viajaré a donde me necesiten y haré lo que deba por la gente. Ah, y donde están mis modales? Seguramente los dejé en la ultima cama en la que dormí, pero mi viejo nombre poco importa ahora mismo. Digamos que podeis llamarme por mi nombre de profesión: Sam.

The rising of the young dragon

When people look at me they usually look at some common thug or young rioter, but i’m far away of that. I know i’m serious, kinda creepy and harsh with people in some ways, but my friends always say that i’m a good person when you talk to me. Here i am, walking with my friends way home.

-What are you going to do later?

-I think in giving a shot to the new game i bought a few days ago

-I… Really don’t know, beside the work i think i’m gonna be goofing around

Oh, i forgot about my name… Where are my manners? My name is Ryuji Nanakase, and i’m 16. I go to a normal highschool in a normal city, if you can say that Tokio is normal. I only have 2 friends, and i consider them more than enough for me. They are Shingo Otonashi and Tomoe Inuyama. Shingo is a cheerful guy, but really shy when he’s around with lots of people. Usually he’s like a frightened puppy, but when you talk about something interesting, be ready to talk during hours about lots of subjects related to the first one. Also, he likes lots of animes and video games, so people usually pick fights with him because he is the usual “bullied guy”. Tomoe is the opposite: The strong and fighter girl. If you provoke her, be ready to be beaten unless you pray for mercy. She doesn’t fit in the role of the casual girl for some of her tastes and hobbies, like kickboxing, so the girls usually don’t hang out with her. You might think they’re like day and night, but they are entertaining and reliable. And i don’t want much more friends, i’m cool with two.

-Usual of you, Tomo: Or training or working. You have to chill out with us or reading a bit… Or maybe hitting on someone? Because they are some guys you might like

-Like you?

-Kinda…

Tomo gave a kick to Shingo and he got a bit away of her, mainly fearing another one.

-Tomo, please. Don’t kick him. Use your hands, your boots are heavy stuff.

Despite the school uniform we had, we weared some of our own stuff, and Tomoe liked her army boots. I only had my T-Shit of Maximun the Hormone and my Headphones, and Shingo his blue jacket.

-Okay, don’t sweat it. But i’d never go out formerly with you. I like guys with a stronger will.

-Ok miss doggie. Look after your wolf then.

-Hey, don’t start a fight, guys. I don’t want Tomo to mop her house with your head.

Shingo shut his mouth and Tomoe calmed down. I use to deal with things like this sometimes, because people make jokes about Tomo’s surname and nicknamed her “Savage dog” or “Doggie”, making her angry and picking fights with her. In a moment we reached the point where we had to take different ways, so i siad goodbye to them and took my way home, without knowing that there will be a little and dangerous event. I turned a corner i bumped with someone who threw me to the ground, but when i looked up that person was a big lug leader of 2 gangers with their obvious face of “Don’t mess with us”… And i messed with them.

-Hey, what happens with you, little shit?

-I was on my way, sorry

-A single sorry won’t change the fact that you messed with the boss

-Hey, take it easy. I didn’t wanted this and-

His fist smashed my stomach so hard i almost puke. I train in Kendo, but i wasn’t prepared for this kind of blow. I almost fall again for the pain, but i could stand there facing that mammoth with leather jacket and minions. Suddenly, he grabbed me from my shit collar.

-You weaklings always getting in our way. I should beat the crap out of you so the world would be a better place

Those words were the final blow. I don’t pick fights usually, but i hate this kind on people who think the world owns them.

-I think it would be better without scum like you that only go for those who are weaker and don’t fight equally.

-You have some guts, but they don’t mean jack in this fight.

He was about to smash my face with his fist and i grabber his hand trying to stop him… and i did it despite i don’t have his strength so i looked him and i saw it. My hand had some kind of ethereal claw around it, digging its nails into that thug hand. He looked terrified and backed while covering his blood-stained hand and when he turned around running, the other two thugs runned like headless chickens.

-What was…

I looked the stains of blood in my fingertips while that ghostly claw faded away like an illusion. What the heck was that? I noticed that something was a bit strange now… It felt like i had fire in my veins, but the heat cooled in a few seconds. I started thinking about what happened without knowing that i was about to live the most important years of my life.